Publicado: 21 de Mayo de 2018

No salir de la zona de confort es renunciar a vivir, es renunciar a crecer

Podemos pensar que nuestra zona de confort está compuesta por aquellas situaciones agradables y cómodas que nos rodean, que son placenteras y nos dan seguridad. pero la verdad no es así. la zona de confort la componen situaciones que diseñan una rutina que nos evita tomar decisiones y cuestionar lo que hacemos. Nuestra zona de confort se alimenta de nuestros temores y nuestros miedos a lo desconocido y al fracaso. Así evitamos situaciones de riesgo y seguimos vegetando mientras los años pasan y nuestra vida se empobrece cada vez más.

Nuestros miedos nacen de la indecisión, de la pasividad y la rutina. El miedo crea su propio circulo vicioso: como tienes miedo, no intentas nada y te quedas como estás. Al no intentar nada el miedo cada vez coge más fuerza y crece aumentado la inseguridad en ti.


Algunas veces nos aferramos a las cosas, personas o lugares que nos brindan seguridad y comodidad sin darnos cuenta de que hay muchos otros caminos que nos dejamos atrás y que no nos permiten desarrollarnos y utilizar nuestras habilidades para mejorar lo que tenemos.

LA FÁBULA DE LA VACA

Un buen día un hombre sabio paseaba con su discípulo en una zona desértica. No había casas, tiendas, calles, nada. Siguieron caminando y de repente en medio de la nada encontraron una pequeña casa de aspecto muy pobre y decidieron acercarse a ver quien vivía allí.

En aquella choza habitada una familia conformada por el padre, la madre y cinco hijos. El sabio le pregunto al padre:" En este lugar desértico no hay nada, ¿cómo hacen para subsistir aquí?.


El hombre respondió: " Tenemos una vaca que nos da varios litros de leche cada día. Vendemos parte de la leche o la intercambiamos por otras cosas. Con la otra parte hacemos queso y otros productos para comer y así vivimos".

El sabio satisfecho con la respuesta se despidió. luego en un tramos el sabio dijo a su discípulo:"Vuelve sin que te vean, agarra la vaca y mátala". El discípulo espantado le dijo:"Maestro, ¿cómo les voy hacer eso a esa familia? Es lo único que tienen para sobrevivir. No puedo matarla". El sabio con mucha calma le ordenó: "Vuelve sin que te vean, agarra la vaca y mátala". El discípulo triste obedeció.

Aquel incidente quedó grabado en la mente del joven discípulo.

Después de un tiempo, con sentimiento de culpa por lo que había hecho bajo las ordenes de su maestro, el discípulo volvió a aquel lugar para pedir perdón a la familia. Cuando llegó, vio que en lugar donde estaba antes la choza había una casa muy bonita con jardín e incluso un gran automóvil en la puerta. Se dio cuenta que los niños que jugaban en el jardín eran los mismos niños que había visto hace un tiempo atrás. Entro a la casa y vio al padre y a la madre, muy felices. Se acercó a ellos y les dijo:"Hace un tiempo vine y no tenían nada. ¿Qué pasó para que ahora sean tan prósperos?

El padre respondió: "Joven, antes teníamos una vaca con la que subsistíamos. Pero un día la vaca se murió y tuvimos que aprender a hacer otras cosas diferentes, a desarrollar nuevas cosas, habilidades diferentes que no sabíamos que teníamos. La vaca nos dejaba conformes con lo que teníamos. Cuando la perdimos pudimos seguir creciendo".

Si no sales de tu zona de confort estás condenado a ser victima de por vida de las limitaciones que tú mismo te has encargado de establecer.


Llevamos con nosotros creencias, excusas y justificaciones que nos mantienen pegados a una vida de mediocridad.

Poseemos vacas que no nos dejan buscar nuevas oportunidades. Cargamos con pretextos y disculpas para explicar por qué no estamos viviendo la vida que queremos.

Nos ponemos excusas que ni nosotros mismos creemos, que nos dan un falso sentido de seguridad, cuando en realidad tenemos delante de nosotros un mundo llenos de oportunidades que solo podemos apreciar si matamos muestras vacas.

Parémonos por un instante y veamos dónde estamos y hacia dónde podemos crecer para liberar así todo nuestro potencial.

¡¡¡ VIVE UNA VIDA LIBRE DE VACAS !!!